La época estival en la isla del Príncipe Eduardo significa aguas cálidas, días más largos y la posibilidad de explorar algunas de las 90 playas que forman parte de esta provincia isleña. Con más de 1.000 kilómetros de costa para explorar y algunas de las aguas más cálidas al norte de Florida, hay playa más que suficiente para turistas y lugareños. Si no estás seguro de dónde comenzar a broncearte, aquí te recomendamos cinco de nuestros lugares favoritos.

 

Parque provincial Basin Head

Si bien el parque provincial Basin Head es muy conocido dentro de la isla del Príncipe Eduardo, es subestimado, precisamente, por lo deslumbrante de su extensión de arena comparada con otros destinos de playa alrededor del mundo. La playa Singing Sands, ubicada dentro del parque provincial, ofrece 15 kilómetros de arena blanca suave y olas tranquilas. Su nombre, que en español significa “arenas cantantes”, se debe al crujido que hace la arena al pisarla. Como la playa está dentro de un parque provincial, tiene acceso a servicios como baños, duchas y un puesto de comida. Si necesitas un descanso del sol, puedes visitar el Museo de Pesca de Basin Head. En él puedes echar un vistazo al pasado sobre cómo era la industria pesquera y la historia del área. También hay una heladería, perfecta para saborear algo refrescante por la tarde.

 

Thunder Cove

Si estás buscando un tesoro escondido, la playa de Thunder Cove es para usted. Está un poco alejada en un pueblo llamado Darnley, aproximadamente, a una hora de Charlottetown. Si bien la mayoría de las playas de PEI son conocidas por su arena rojiza o sus extensas dunas, Thunder Cove ofrece otros elementos geológicos únicos. Aquí puedes apreciar el efecto que el viento y el agua han tenido en la formación de los acantilados de arenisca, cuevas y farallones marinos que caracterizan la costa. La más famosa de estas columnas es Teacup Rock, roca con forma de taza de té, ubicada a una corta distancia en automóvil desde el área de la playa principal. Planea tu visita para las primeras horas del día cuando el agua está calma, así disfrutas de las mejores vistas. 

 

La playa de la isla de Panmure

Esta pequeña isla ofrece una larga franja de arena blanca escoltada por amplias dunas y vistas oceánicas. Ubicada a lo largo de una carretera elevada, la playa de la isla de Panmure tiene acceso al agua a ambos lados. Ejercita las piernas con una caminata hasta el faro de la isla de Panmure, el más antiguo de la isla del Príncipe Eduardo, un destino digno de una postal. En los meses de verano, se realizan excursiones al faro. Si deseas experimentar algo de la cultura nativa, planea tu visita para coincidir con el encuentro anual Pow Wow que se realiza en la isla cada agosto. Esta celebración cultural de dos días incluye baile, bandas de tambores, artesanías y comida autóctona.

 

Blooming Point

Ubicada en las afueras del parque nacional de la isla del Príncipe Eduardo, sobre la costa norte, encontrarás la playa de Blooming Point, dog-friendly. Disfruta de una caminata sobre la arena blanca o extiende una manta y deléitate con un almuerzo tipo pícnic. Sigue los senderos que cruzan las dunas hasta el frente de la playa (está prohibido caminar sobre las dunas porque daña el ecosistema). La arena se extiende 10 kilómetros hacia el oeste y ofrece el lugar perfecto para ver el atardecer. Si tienes ganas de quedarte en el área, hay varias opciones para acampar en las cercanías, incluido el campamento Stanhope Campground en el parque nacional de la isla del Príncipe Eduardo.

 

Canoe Cove

Cuando viajes a la isla del Príncipe Eduardo, no puedes dejar de conocer las playas de arena rojiza por las que esta provincia es famosa. Visita la playa favorita local Canoe Cove, situada al sur de la isla, para sentir la arena rojiza bajo tus pies. Este paraje, que alguna vez fue el principal lugar de desembarque de los pueblos nativos que llegaban a estas tierras cruzando el estrecho de Northumberland, hoy es un lugar tranquilo para descansar sobre la playa y devorar un libro. Planea tu visita para estar cuando la marea esté baja y así disfrutar largas caminatas hasta el borde del mar atravesando pozas de marea de aguas cálidas sobre la arena. Si te sobra tiempo para un partido de golf, visita Glen Afton Golf Club para jugar una ronda de 9 o 18 hoyos y ver el atardecer mientras das el golpe de salida. 

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