Compartimos las experiencias, las maravillas naturales y la cultura de los Territorios del Noroeste.

Este artículo se publicó originalmente en el sitio web de Spectacular Northwest Territories.

 

Un trineo remolcado por perros, un camino nevado y las auroras boreales. Eso es lo que millones de visitantes potenciales imaginan de los Territorios del Noroeste: una tierra de maravillas invernales, bañada de luces resplandecientes. No obstante, cada vez más, los observadores de auroras boreales llegan aquí en masa mucho antes de que llegue el invierno y descubren por qué ver estas luces en verano es una tendencia de moda.

 

En los últimos años, el turismo estival relacionado con las auroras boreales ha aumentado vertiginosamente en Yellowknife. El año pasado solamente, la cantidad de personas que llegaron para ver estas luces se duplicó durante el período de agosto a octubre. Y, si bien los observadores del cielo deben estar despiertos un poco más en esa época del año para disfrutar de este espectáculo de luces cósmicas, la pasan de maravilla. Según muchos, es mejor ver las luces del Norte en verano. Y se dice también que diversos mitos sobre cuándo verlas son mera palabrería:

 

Mito 1: En verano, las auroras boreales pasan a un estado latente.

Falso. Las auroras boreales no aparecen en invierno y se desvanecen cuando llega el verano. De ninguna manera son estacionales. Más bien, brillan y titilan todo el año, aunque su intensidad depende enteramente de eventos solares aleatorios. Si el sol emite una llamarada de plasma y arroja partículas cargadas hacia la Tierra, las luces del Norte brillarán vigorosamente en cualquier momento del año, tanto en junio como en enero.

 

Mito 2: En verano, hay demasiada luz de día que impide ver las auroras boreales.

Mayormente falso. Por supuesto, a mediados de junio, cuando el sol del mediodía brilla en el cielo septentrional, no es posible ver las auroras boreales… Ni la luna, ni las estrellas, etc. Pero, a principios de agosto, la oscuridad comienza a asomarse en la frontera norte. A fines de agosto, Fort Smith, situado en la frontera de Alberta, disfruta de cuatro horas de oscuridad total cada noche y mucha luz crepuscular a cada lado. Yellowknife tiene, al menos, dos horas de oscuridad, con muchas horas de atardecer y amanecer adicionales. A fines de septiembre, la oscuridad se instala, de hecho, y esto crea condiciones excelentes para visualizar las auroras boreales durante doce horas por noche o más.

 

Mito 3: En verano, hay demasiadas nubes como para ver las auroras boreales.

Incorrecto nuevamente. Si bien es verdad que nuestros inviernos fríos y secos ofrecen vistas nítidas del cosmos, Yellowknife también tiene cielos estivales diáfanos, los más claros de todas las ciudades de Canadá. Los días grises, ciertamente, son más comunes cuando se aproxima el otoño. No obstante, en Yellowknife, septiembre está nublado solo el 30% del tiempo. El cielo en Hay River, al sur del Gran Lago del Esclavo, es aún más límpido. En septiembre, solo está cubierto el 25% del tiempo. Recién en octubre llegan las penumbras a raudales, lo que comporta una pausa en la visualización de las auroras boreales hasta mediados de noviembre.

 

Mito 4: En verano, no hay excursiones de avistamiento de auroras boreales.

¡No es así! Nuestros operadores de excursiones de avistamiento de auroras boreales reciben turistas en dos temporadas altas: en verano, de agosto a principios de octubre, y en invierno, de noviembre a mediados de abril. Las excursiones abarcan toda la gama, desde estadías en refugios ubicados en zonas silvestres con acceso aéreo hasta excursiones de un día en nuestra ciudad capital, Yellowknife. Así pues, ya sea que quiera conectar con la naturaleza o apreciar vistas urbanas, hay una experiencia veraniega de avistamiento de auroras que se ajustará perfectamente a sus preferencias y presupuesto.

 

Mito 5: El invierno es la estación “típica” para ver las auroras boreales.

Discutible. Es decir, ver estas luces brillar en un cielo gélido es maravilloso. Pero la experiencia de visualizarlas en verano también es asombrosa. Imagine realizar una excursión en bote mientras los colores de las auroras boreales danzan en el agua. O imagínese pescando, haciendo senderismo o acampando mientras estas luces colorean el cielo. Y, por supuesto, imagínese acostado en un saco de dormir sobre un afloramiento majestuoso o recostado junto a una fogata crepitante, disfrutando de la calidez apacible del verano mientras observa un espectáculo de luces en el cielo.

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