¿Alguna vez has querido ver listones de colores bailando por el cielo nocturno? ¿Te agrada la idea de acostarte en la nieve para disfrutar el increíble show de luces de la naturaleza justo sobre ti? Ninguna descripción de las auroras boreales les hace justicia. Afortunadamente, las puedes ver por ti mismo ¡en Nunavut!

Debido a su ubicación tan al norte, la mayor parte de Nunavut tiene días muy cortos entre octubre y febrero, en los que a veces llega a recibir sólo cuatro horas de luz solar al día. Si bien pueden ser malas noticias si te da miedo la oscuridad, son buenas noticias para quienes quieren ver las auroras boreales en acción.

Conocidas como “aqsarniit” en el idioma local inuktituk, las auroras boreales y sus danzarines rayos rojo, azul y verde se pueden ver por todo el territorio durante los meses de otoño e invierno, sin que haya casi contaminación lumínica que interfiera en la observación. En algunas noches, incluso la ventana de tu hotel en Iqaluit, la capital, podría convertirse en una pantalla de televisión donde puedes disfrutar los fuegos artificiales que se están celebrando justo afuera, por encima de todo y de todos.

El sol de medianoche en la bahía Hudson

En Nunavut, el sol de medianoche es el ying-yang de las auroras. Durante los meses de verano, el día se alarga eternamente. El solsticio de verano marca días de hasta 21 horas de luz solar continua en la capital Iqaluit, y casi el día completo de sol en comunidades más al norte.

¿Qué haces con tanto sol? Te quedas al aire libre y lo disfrutas, por supuesto.

Puedes ir a pescar, observar vida silvestre, hacer senderismo y explorar los parques nacionales cuando normalmente estarías durmiendo. ¡Incluso puedes correr un maratón a medianoche! Es una gran historia para contar algún día a tus nietos.

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