Cuando se piensa en Canadá por excelencia, es muy posible que el Parque Provincial Algonquin sea lo que viene a la mente: colinas marcadas por árboles de maple que se convierten en un resplandor carmesí, dorado y naranja en otoño; miles de lagos vidriosos, ríos claros, crestas escarpadas, alces solitarios y somorgujos (o loons, en inglés) gritones. Es un impresionante lugar de recreación al aire libre compuesto por más de 7,650 kilómetros cuadrados de zonas verdes y solo se puede conocer desde una canoa, a caballo o a pie, haciendo senderismo o con raquetas de nieve, según la temporada.

 

El primer parque de Ontario  y el más grande, Algonquin, se encuentra en el centro de la provincia, entre el río Ottawa y la bahía de Georgia. Aunque contiene un área silvestre increíblemente prístina, se encuentra a solo tres horas de Toronto y aproximadamente a cuatro horas y media de Ottawa. Los aficionados del aire libre lo llaman uno de los mejores campamentos del mundo, ya sea en una tienda de campaña o en una acogedora cabaña de pinos. Solo obtén tu permiso de ingreso al parque, verifica el pronóstico del tiempo y prepárate.

 

Hay muchísimas más, pero para comenzar, he aquí 8 razones por las que deberías visitar el Parque Algonquin:

1. Haz canotaje

Voyageur Quest

Estás en Canadá, ¡tienes que probar el canotaje! Remar en Algonquin es legendario, gracias a sus 2,000 kilómetros de rutas y portages (caminos por lo que se puede pasar cargando la canoa para ir, por ejemplo, de un lago a otro), por lo que puedes elegir un paseo corto o planear algo épico. Sal de las pistas y contrata a un guía para ayudarte en tu viaje. Voyageur Quest, un veterano proveedor de servicios y artículos para el aire libre dirige excursiones en canoa para grupos pequeños o viajes con estadías centradas en cabañas con paseos especiales tales como patinaje sobre hielo iluminado con antorchas, salidas en canoas bajo la luna llena y truchas de lago cocinadas sobre una fogata. Podrás contar con guías expertos, comidas gourmet y diversión alrededor de ella. La cómoda cabaña incluso tiene un sauna flotante. Un poco de lujo en tu estadía silvestre resulta ser muy útil.​

2. Lobos

Lobos aullando en grupo

Hablar con los animales no es solo para el Dr. Dolittle. Desde 1963, los naturalistas han estado dirigiendo sesiones públicas de lobos aullando, un elemento central del programa educativo del parque, que enseña a las personas acerca de las 35 manadas de lobos orientales que pueblan Algonquin. Los días jueves de agosto y septiembre, algunos grupos se reúnen para una serie de secuencias de aullidos, y si las condiciones son correctas, la manada responde. Primero, el personal vigila dónde se han visto reunirse los animales sociales, luego programan una sesión allí cerca. A veces se escuchan a los cachorros ladrar o un cantante solitario, pero otras veces se tiene éxito con lo que los profesionales llaman una respuesta de "aullido de manada completa". Escuchar esos llamados misteriosos y primitivos es emocionante. Ven y aprende por qué los lobos aúllan y obtén consejos para practicar esta antigua tradición del parque.​

3. Fauna silvestre

Ve a ver alces

Si te gusta la idea de un alce masticando ramitas de álamo mientras desempacas tu picnic en el pasto, Algonquin es tu lugar. Muchos creen que es el mejor lugar en América del Norte para detectar estas majestuosas criaturas. La primavera es la mejor temporada para espiar a estos gentiles gigantes, pero es probable que veas todo tipo de fauna silvestre en cualquier estación: venados de cola blanca, castores, 250 especies de aves, osos negros y, por supuesto, lobos aulladores. Es más fácil ver la fauna silvestre en invierno debido a la falta de follaje, además de poder disfrutar de la espectacular soledad. Trae tus binoculares y sal temprano en la noche o al amanecer, que es el mejor momento para un encuentro. Lleva un libro guía o sigue un sendero interpretativo marcado para aprovechar al máximo tu tiempo inmerso en la naturaleza.​

4. Excursiones a pie

Camina por días o da solo un paseo

Los senderos interpretativos para caminar son abundantes y están abiertos todo el año en el parque. Antes de comenzar, asegúrate de tomar un folleto guía de los senderos, el cual se encuentra en todas los comienzos de senderos y en las librerías de parques. Puedes pasear, practicar senderismo o hacer portage con tu canoa a través de la mayoría de estas rutas, así que elige tu paisaje y luego sigue el camino. Los mochileros pueden realizar recorridos circulares de un solo día o expediciones de varios días con estadías por la noche.​

5. Pesca

Descubre cómo atrapar al grande

¿Pescador de caña? Tienes suerte: Algonquin cuenta con algunas de las mejores truchas de arroyos y de lago que se pueden pescar. No es de sorprenderse: hay 1,500 lagos y 1,200 kilómetros de arroyos que estos peces llaman hogar. Practica canotaje y pesca silvestre en los meses que no son de invierno, pre-inscríbete para un taller de habilidades de pesca (la trucha de arroyo de Algonquin es notoriamente asustadiza), únete a los investigadores para trabajo de campo en otoño o contrata a un proveedor de servicios y suministros para el aire libre para que te guíe. Cualquier actividad que elijas, revisa las normativas antes de comenzar.​

6. Rejuvenécete

Retiro a Northern Edge Algonquin

¿Necesitas desconectarte? Hazlo en Northern Edge Algonquin Nature Retreat & Awareness Center, un santuario para ponerte en contacto con la naturaleza y recargar las energías. Relájate, participa en un paseo en canoa o en un concierto “unplugged”, haz un retiro de yoga o realiza una caminata guiada por naturalistas, con raquetas de nieve, esquí, trineos tirados por perros, paletas o excursiones en bicicleta. Selecciona baja, media o alta intensidad, dependiendo de la intensidad que busques. El albergue alimentado por energía solar sirve comida local orgánica y cuenta con una sauna de leña para después de la aventura.​

7. Observa las estrellas

Ve la aurora boreal

Los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, acuden al Radio Observatorio, hogar del radiotelescopio más grande de Canadá. Visita o únete a una fiesta de observación de la luna o de observación de estrellas, o escoge tu propio sitio en cualquier lugar para disfrutar de una espectacular observación de estrellas, no se requiere de telescopio. Incluso tal vez veas la aurora boreal bailando en el horizonte. Pero seguro verás innumerables estrellas brillantes, gracias al cielo oscuro y la falta de luz urbana en cualquier lugar cercano. Visita Space Weather para verificar información acerca de lluvias de meteoros, cometas, eclipses, resplandores de aire y demás.​

8. Acampa

Ve cómodo o como “hombre de montaña”

En Algonquin, es posible acampar (casi) en cualquier lugar. Primero, elige tu tipo de campamento ideal. Si te gusta al estilo rudo, obtén un mapa y haz tu plan. Echa un vistazo al Mapa de Algonquin de Jeff y repasa los elementos esenciales necesarios. Para una opción más cómoda, renta una de las 15 cabañas rusticas y ordenadas que antiguamente fueron de patrullas guardabosques, disponibles de abril a mediados de octubre. No hay electricidad ni agua corriente, pero la mayoría incluye literas y estufas de leña. A cinco de ellas puedes llegar en coche; a las otras, en canoa y portage. Algunas incluso tienen porches con mallas protectoras, muelles privados y luces que funcionan con gas. Planifica con tiempo, ya que debes reservar tu lugar con cinco meses de anticipación en el sitio web de Ontario Parks. Luego, prepárate para saborear la soledad.

En muchos sentidos, Algonquin representa mucho de lo que los canadienses aprecian: naturaleza salvaje, autosuficiencia y deleitarse al aire libre en todo momento del año. Conocer este lugar especial es entrar justo en el corazón de todo ello.

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